Escritora que escribe

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jueves, 12 de noviembre de 2020

El síndrome del impostor

  


No, no he venido a escribir sobre el juego que tan de moda está últimamente. Hoy me gustaría analizar qué se entiende por síndrome del impostor. Un síndrome que parece acechar a los artistas en general y a cualquiera que lo haya sufrido en particular. En realidad, según los estudios que existen sobre el tema, afecta sobre todo a mujeres y en el ámbito académico. Sigue leyendo y descubre por qué dicen esto.

Y dirás tú si nunca has oído hablar de este síndrome, ¿y eso qué es? ¿es contagioso? Pues para ponernos en antecedentes, este síndrome es un fenómeno (algunos dicen trastorno) psicológico, también llamado síndrome del fraude. El término fue acuñado por las psicólogas clínicas Pauline Clance (AQUÍ unas referencias en inglés) y Suzanne Imes en 1978. (Imposter Phonomenon)

Quiénes sufren este síndrome tienen la constante sensación de que todo aquello que consiguen, es decir, el "éxito" en sus vidas se debe al azar o la suerte y nunca pueden llegar a reconocer que se lo merecen. Sienten que no se han ganado esa posición, ese ascenso o ese reconocimiento

El síndrome del impostor paraliza a las personas que lo sufren porque de repente se ve n así mismas como incompetentes incluso ante un trabajo que acaban de realizar bien. Empiezan a considerar que no es lo suficientemente bueno y que la gente de su alrededor tiene demasiadas expectativas puestas en sus habilidades. Creen que no van a poder repetir lo que han hecho si alguien se lo pide. 


¿Por qué se cree que este síndrome afecta sobre todo a mujeres y en el ámbito académico?

Cuando en 1978 la doctora Clance elaboró sus conclusiones sobre este fenómeno psicológico al que dio nombre, lo hizo después de analizar a sus estudiantes y observar que algunos de ellos dudaban de sus capacidades y no se sentían orgullosos de sus logros. De ahí que se relacione con el mundo académico. Lo de las mujeres va de la mano de prejuicios instalados en el imaginario de una manera inconsciente: las mujeres lo sufren más porque se espera de ellas que sean exitosas y además cumplan su función de madre o cuidadora. ¡OJO! No es un pensamiento que yo tenga, sino que es por lo que se solía (en pasado) relacionar con las mujeres. Por suerte, hoy en día se reconoce que afecta tanto a hombres como a mujeres por igual y en distintos ámbitos no solo el académico o profesional.

El síndrome del impostor es un problema en la autoestima y puede llegar a ser muy dañino para quien lo padece


Las causas de este síndrome tan perjudicial pueden deberse a varios factores. La doctora Valeria Young, que también investigó este síndrome, lo achaca a cuatro elementos clave de los que destacaré dos:

  • Dinámicas familiares durante la infancia: si tu hermano o hermana era el considerado el "inteligente" y tú el "simpático". La presión de los padres hacia los hijos para que sacaran buenas notas o vivir dentro de una familia "exitosa" (luego te cuento por qué entrecomillo el "éxito") y sentir que tienes que estar a la altura.

  • Percepción de éxito, fracaso y competencia: además de lo que cada uno entienda por estas palabras, aquí añadiría el perfeccionismo extremo que puede llegar a ser un problema porque sentirás que nunca es suficiente y aunque logres terminar algo, siempre se podría haber hecho mejor, lo que puede llevarte a que te estanques en cualquier proyecto por querer mejorarlo al máximo.



-SOY UN IMPOSTOR -dijo el escritor


Quizá nadie se lo diga a sí mismo con estas mismas palabras, pero ¿a quién no le ha ocurrido alguna vez que editando algo que se ha escrito con anterioridad ha creído que es una bazofia, una caca, una defecación suprema? Creo que muchos escritores se pueden sentir identificados con esto. A menudo leo en las redes cómo algunos de ellos se quejan de este síndrome, no solo lo nombran sino que se lo atribuyen. Se sufre, y lo digo por experiencia propia, ya que al estar inmerso en una corrección, no ayuda en nada tener estos pensamientos tan negativos, llegando incluso a dejar de lado la escritura o costar un mundo ponerse a la tarea de escribir, cuando se supone que es algo que nos apasiona y nos encanta. 
"La mayoría de las personas que sufren el síndrome del impostor no dirían que se sienten como impostores. Pero cuando oyen hablar sobre el tema a menudo exclaman: '¡Así es exactamente como me siento!'", asegura la doctora Clance.
 Así, creo que el síndrome no solo es que sientas que eres un fraude porque la gente te alaba y tú realmente piensas que no te lo mereces, porque ¡ey! no hay para tanto. También se incluye dentro del síndrome del impostor esos pensamientos negativos que te van minando día a día incluso antes de que puedas finalizar lo que has emprendido. 

Esto sirve para escritores y no escritores. Cualquier persona, trabaje o estudie en el área que sea podrá sentirse identificado con este fenómeno de la psique humana. Un artista, un médico, un abogado, el cajero del supermercado, una policía o el juez de guardia. Es una condición psicológica que puede aparecer en cualquier momento y atizar con su látigo.

Similitudes con el pensamiento defensivo

Hay personas que viven inmersas dentro de un pensamiento negativo que le sirve para defenderse antes de que el ataque ocurra: se denomina pensamiento defensivo. El síndrome del impostor y el pensamiento defensivo se parecen en que se tienen dudas acerca de la propia capacidad para hacer cualquier tarea y se mantienen unas bajas expectativas todo el tiempo. Todo ello, a pesar de que se haya tenido "éxito" en cualquier acción emprendida. No te crees merecedor del éxito, con tu pensamiento defensivo dirás "bueno, ya me lo esperaba, todo me sale mal" y el síndrome del impostor te hará pensar que descubrirán tarde o temprano que no eres tan inteligente como creen.

¿Cómo saber si tienes el síndrome del impostor? 

En esta página (en inglés) hay un test que te ayudará a saber si sufres de "impostoritis aguda". Te dejo las afirmaciones en castellano, las cuales tendrás que valorar de la siguiente manera según te sientas más o menos identificado con ellas en una escala del 1 al 5, donde cada número significa:

(1) nada cierto (2) raramente (3) algunas veces (4) a menudo (5) muy cierto

  1.  A menudo he tenido éxito en una prueba o tarea, aunque tenía miedo de no hacerlo bien antes de realizar la tarea
  2. Puedo dar la impresión de que soy más competente de lo que realmente soy.
  3. Si es posible, evito las evaluaciones y tengo miedo de que otros me evalúen.
  4. Cuando la gente me alaba por algo que he logrado, me temo que no puedo cumplir con sus expectativas sobre mí en el futuro.
  5. A veces pienso que obtuve mi posición actual o mi éxito porque estaba en el lugar correcto, en el momento correcto o conocía a las personas adecuadas.
  6. Me temo que las personas importantes para mí pueden descubrir que no soy tan capaz como se creen.
  7. Tiendo a recordar las ocasiones en los que no he hecho lo mejor que pude.
  8. Raramente hago un proyecto o tarea tan bien como me gustaría.
  9. A veces siento, o creo, que el éxito en mi vida o en mi trabajo ha sido el resultado de algún tipo de error.
  10. Es difícil para mí aceptar cumplidos o elogios sobre mi inteligencia o logros.
  11. A veces siento que mi éxito se ha debido a algún tipo de suerte.
  12. Estoy decepcionado con mis logros actuales y creo que debería de haber logrado mucho más.
  13. A veces temo que otros descubran cuánto conocimiento o habilidad realmente me falta.
  14. A menudo tengo miedo de que pueda fallar en una nueva asignación o empresa, aunque generalmente hago bien todo lo que intento.
  15. Cuando he tenido éxito en algo y recibo reconocimientos por mis logros, tengo dudas de que pueda seguir repitiendo ese éxito.
  16. Si recibo muchos elogios y reconocimientos por algo que he logrado, tiendo a descartar la importancia de lo que he hecho.
  17. A menudo comparo mi habilidad con los que me rodean y creo que pueden ser más inteligentes que yo.
  18. A menudo me preocupa no tener éxito con un proyecto o en un examen, a pesar de que otras personas a mi alrededor tienen una confianza en que lo haré bien.
  19. Si voy a recibir una promoción u obtener algún tipo de reconocimiento, dudo en decírselo a otros hasta que no sea un hecho.
  20. Me siento mal y desanimando si no soy “el mejor” o, al menos, “muy especial” en situaciones que involucran logros.

0-40
No sufres el síndrome
41-60
Sufres el síndrome de manera moderada
61-80
Sufres el síndrome de manera significativa
81-100
Impostor nivel dios

Como ves, cuanto mayor es tu puntuación más síndrome del impostor sufres. Pero quizá aún más importante que reconocerlo, es conocer cómo lidiar con él. 

Antes de continuar me gustaría contar porqué he entrecomillado "éxito" todas las veces que ha aparecido. Sencillamente, porque me parece una palabra con muchos significados y múltiples interpretaciones, además de subjetivo a más no poder. Cada cuál entenderá el éxito de una manera. Para alguien (hablando del sector literario) el éxito puede ser publicar un libro y para otro puede ser el mero hecho de conseguir terminar de escribir un capítulo o un párrafo de la novela. Y así con todo. 


Continuando y ya para ir terminando con el síndrome del impostor, algunas de las "soluciones" que he estado leyendo y que me parecen positivas, dignas de compartir y que, desde luego, pueden servir de ayuda en un momento puntual, son:

-Escribe como te sientes. Este tip lo aplicaría para cualquier cosa en la vida. Escribir siempre es bien. Si no tienes con quien hablar, o sientes que nadie te va a entender, escribe. Aunque sea para ti. Lograrás poner en orden tus ideas y escucharte a ti mismo de una manera menos caótica que cuando estás pensando.
-Reconoce cuando te está atacando el impostor: aprende a interpretar el momento exacto en qué te ataca el síndrome para poder frenarlo a tiempo.
-Comparte cómo te sientes: con alguien de confianza que esté dispuesto a escucharte sin juzgar, capaz de comprender tus sentimientos sin decir que eres un dramático de la vida. Por desgracia, hay poca gente que te escuchará, puedes escribirme si sientes que nadie te entiende.
-Haz una lista con todas tus fortalezas: para que nunca se te olvide de lo que eres capaz.

Se me ha quedado una entrada bastante larga y me hubiera gustado escribir también sobre el síndrome que se considera el contrario del impostor: el efecto Dunning-Kruger. Será para otra ocasión.

Antes de la despedida verdadera, también me gustaría dejar por escrito que tras la documentación para esta suerte de artículo psicológico para escritores y no escritores, he leído que el síndrome del impostor tiene un punto positivo al menos, y es que ayuda a mantener los pies en el suelo y la humildad intacta. No se trata de luchar como fieros leones contra este fenómeno, sino de no dejar que domine nuestra vida.

Anécdota personal que no viene al caso, pero que me apetecía escribir
En mi caso, se me viene a la mente una anécdota que me sucedió estando en un taller de empleo en el que nos enseñaban a buscar trabajo. Un día, tuvimos que sacar nuestros CV a relucir y contar qué estábamos haciendo y demás. En aquel entonces, yo estaba con la carrera, me había matriculado por primera vez de 12 asignaturas (¡una locura!) y en el primer semestre suspendí 1. 

Cuando estaba hablando de mis estudios delante de las 20 personas de la clase (esto ya daría para otra entrada sobre hablar en público, lo anoto) dije que:

"Bueno, los estudios bien, aunque he suspendido una que me queda para septiembre" y no comenté nada sobre mis aprobados que eran las otras cinco asignaturas del semestre con bastantes buenas notas, por cierto. La que había sido mi profesora en el módulo de márketing anterior, dijo: "¿por qué no le cuentas también las buenas notas que has sacado?" Y yo respondí que no me gustaba "presumir" de mis logros porque en realidad era algo que me costaba mucho. (En el fondo también pensaba que gran parte de mis cualificaciones se debían a la suerte: que si había salido la pregunta que mejor me sabía, que si me había preparado regular pero con mi don de la escritura podía salvar el examen...) Una señora que estaba en el aula dijo: eso es falsa humildad. Las palabras se me quedaron grabadas a fuego y es que, nunca me habían dicho nada parecido. Como no me gustaba hablar de mis "éxitos" resulta que era una engreída oculta tras la apariencia de la humilde pobrecita que suspendió una asignatura. 

En perspectiva, me da un poco la risa, pero en el momento me quedé a cuadros. ¿Sería verdad que era una falsa humilde? Toda la vida tuve problemas para aceptar halagos, no me gusta, me hace sentir bochorno, me escondo debajo de las piedras, siento que podría hacerse mucho mejor, sé lo que hay tras la aparente "perfección" que algunos insisten a veces en colocarme y que sé que no es tal, todo lo contrario, desastre es mi apellido. 

Ahora creo que el síndrome del impostor me acompaña desde que tengo uso de razón, como se dice, pero he intentado hacerle frente siempre de una manera muy clara y es pensando en él. No dejando que actúe a su antojo y como le da la gana sin reconocerlo. Hace 2.500 años dijo Sun Tzu en El arte de la guerra:
Conoce al enemigo y conócete a ti mismo y saldrás triunfador en mil batallas

Si el enemigo vive en tu interior, haz que salga y plántale cara. ¡No al autosabotaje!  

Gracias por leerme hasta el final. Si te ha gustado deja un comentario si quisieras leer más artículos como este. Aunque los voy a escribir de cualquier manera ¡ja, ja! 

Nos leemos muy pronto, namasté y gracias.

BONUS

CURSO DE AIDA BAIDA GIL SOBRE CÓMO SUPERAR EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

Libro de Sandi Mann: El síndrome del impostor: cuando creemos (erróneamente) que nuestros logros se deben a la suerte


miércoles, 28 de octubre de 2020

Reflexiones desde la trascendencia

 


Me levanté hoy dispuesta a volcar en esta entrada todos los pensamientos enredados que habitan en mi mente. Son las 13:17 del mediodía y lo único que he hecho es un poleo menta (no soy muy fan de las infusiones, pero cuando empieza el frío es la única manera de obligarme a beber agua para no deshidratarme). Todo lo malo es empezar, supongo. El caso es como poner orden en este caos mental (caso-caos-caso-caos) y que se entienda lo que quiero decir. ¿Qué lo entienda quién? Aquel que lo lea, por supuesto. Me preparo para una entrada larga, infinita, ecuménica que seguro no va a leer completa ni el tato y yo tan feliz (si acaso llegas al final, déjame un comentario para saber que estás ahí conmigo). 

Vengo a contar algo que tiene que ver con la escritura, con todos los proyectos que emprendo y rara vez acabo todo sea dicho de paso. Una sensación que me persigue desde hace unos meses, que no podía comprender y que al fin, tras tiempo de reflexión conmigo misma (mientras friego los cacharros sobre todo ¡abajo el lavavajillas!) puedo intentar echarla fuera cual bola de pelo gatuna. 

He solicitado audiencia con la Mónica del pasado, aquella que empezó a navegar por los lares de internet ya bien mayorcita. También con la Mónica del futuro. Estas dos no necesariamente tienen que estar adelante o atrás (futuro-pasado) quizá estén solo superpuestas mirándome con sendas caras de bobas y preguntándose: ¿qué estás haciendo con tu vida, Mónica del presente?

Me siento atrapada, como si alguien estuviese corriendo detrás de mí y yo me esforzase por correr y correr hacia ningún lugar. Sin duda no es más que una metáfora, nadie está corriendo pensando en atraparme (eso espero). No quiero ser un Leonardo di Caprio de la vida escapando de Tom Hanks (Catch me, if you can). Podría achacarse esta reflexión a que he entrado en los treinta y cinco años hace unos días, una buena cifra, pero lo cierto es que este runrun dentro de mí ya viene desde antes. 

En este año 2020 muchas personas piensan y reflexionan sobre temas en los que antes no reparaban, sobre todo por la pandemia que ahora nos acompaña y que no solo ha modificado nuestras vidas sanitariamente sino también social y culturalmente de una manera cada vez más progresiva. Es un tema que daría para otra entrada igual de extensa que esta. Sin embargo, mi reflexionitis aguda viene conmigo desde hace más tiempo que esta época #covid en la que nos planteamos qué será de nosotros en un futuro no muy lejano. En fin, que lo que quiero decir es que, es tan necesario reflexionar que deberíamos hacerlo todos los días y a todas horas. En la antigüedad, los filósofos salían a la calle a exponer sus pensamientos, sus creencias y extender sus teorías, quien sabe si acertadas o no, al menos comunicaban algo. Hoy, en la era de la comunicación por excelencia o al menos en la era de la accesibilidad a esa comunicación, hemos dejado de pensar. 

-¿Pero tú no ibas a hablar de escritura y esos menesteres? -pregunta la Mónica del pasado, siempre sonriente.
Sí, lo que ocurre es que se me mezclan los temas y creía necesario explicar porqué esta entrada tiene el título que tiene. Dicho lo cual puedo proseguir. Ahora son las 18:09 de la tarde. Dejé la entrada a medias, a medias como la mayoría de proyectos que inicio y voy a contar porqué. Verás, desde bien pequeña me han gustado multitud de cosas, a veces ninguna tiene que ver nada con la otra, que si música, que si lectura, que si escritura, que si me pongo a estudiar una carrera a los 26, que si investigación, que si criminología, que si programas de radio, talleres de escritura, lectura, reseñas y recomendaciones, que si instagram, fotografía, viajes, blogs... Podría seguir. El problema no es que me gusten diferentes temáticas o que tenga muchas aficiones ¡qué va! eso es solo una bendición, en mi opinión. El caso es que cuando estoy emprendiendo algo (como mi idea de crear un Océano Literario oh sí, con entrevistas a escritores, reseñas, tesoros y pamplinas) después ese algo se me queda grande, siento terriblemente como si un señor o señora con un látigo invisible estuviese detrás de mí diciendo:

¿Has escrito ya algo para el Océano Literario? ¿Has leído el libro? ¿Aún estás así? Hoy no has publicado nada. Las visualizaciones van de culo. Nadie te lee. Estás perdiendo el tiempo. ¿Qué haces que no estás con las cosas del Océano?

Y quien dice Océano dice cualquier otro asunto. Empecé a preguntarme si realmente lo que estaba haciendo era por gusto o era una obligación. Y sentí esto último.  Algo que me horrorizó demasiado, tanto como para llegar a la destrucción del Océano. Porque sí, aunque nadie me obligaba, yo lo sentía así, como "has creado esto, ahora ponte a trabajar en él". Creí que sería buena idea hacer un sitio más pequeño en donde subir las reseñas de los libros que iba leyendo, pero ¡sorpresa! me ha vuelto a pasar lo mismo. No disfruto leyendo, es como si viviera para el algoritmo. Lo cual me parece descabellado, quiero leer porque me gusta leer. Quiero disfrutar leyendo, no pensando en cómo voy a escribir la próxima reseña. No quiero estar pensando cada vez que leo, quiero poder incursionar en la historia sin buscar errores de trama o de estilo. 

Llegué a una conclusión muy verdadera: haces demasiadas cosas a la vez Mónica del presente. Y ya saben el dicho: el que mucho abarca poco aprieta. Creo que es tan cierto que no sé como no me lo he tatuado ya en alguna parte del cuerpo. Editando una novela, haciendo un curso de corrección de no sé qué y esperando por otro de desarrollo de videojuegos (¡ya ves!), pensando en crear un blog de antropología, proyectos de investigación, meterme en el nanowrimo con una historia sin preparar, gestionar el twitter, el facebook, el instagram y no solo los míos sino los de una banda de música... Tocar el piano, aprender a componer canciones, hacer un taller de escritura gratuito para escritores, publicar el libro de marketing, montar una antología de alguna temática en particular, escribir una novela en gallego, escribir post para la web principal (esta) cuidar de la casa, del gato, hacer la compra, cuidar del novio,  descansar... 

Está claro que lo que no he sabido hacer en toda la vida es organizarme. Siempre maravillada por como otras personas conseguían finalizar lo que empezaban o podían estar haciendo una única cosa al mismo tiempo y tan felices. Antes, y si no que lo diga la Mónica del pasado aquí presente, pensaba que no podía hacer solo una cosa sin aburrirme, es decir, creía que si me ponía solo a editar (por ejemplo) me iba a amargar y no podría continuar adelante. Hoy día, serán los 35, creo que lo mejor que se puede hacer es acabar una cosa y luego comenzar con la otra. No dudo de que se puedan gestionar varios asuntos al mismo tiempo y que se llegue a ser productivo, pero en mi caso he llegado a un punto de saturación tal que me he tenido que replantear: ¿qué demonios estás haciendo con tu vida?

Con la Mónica del futuro tuve la charla más seria. He estudiado una carrera y me he graduado, mi intención principal es descansar este curso de los estudios, en la medida de lo posible, y matricularme el próximo curso (si todo va bien) en el máster de Antropología. Quiero seguir estudiando, maldita sea, aunque ahora no sea el momento porque no me sentía capacitada a seguir después del mal trago que me supuso el trabajo de fin de grado.(trago-grado-trago-grado). Quiero dedicarme a lo que he estudiado, escribiendo libros, investigando, llevando a la antropología al lugar que se merece (utopía spoiler) y eso solo lo podré conseguir si me centro y no me disperso como mantequilla untada sobre pan caliente (a lo Bilbo Bolsón). 

Poner en orden mis ideas me parecía fundamental. Dejarlo por escrito también. Quizá ayude a alguien o no. No me importa si esto no lo lee nadie. Pero creo que hoy en día todos estamos demasiado preocupados por compartir lo que hacemos (escribimos en este caso) y que nos lean. Ya no se sabe para quien escribimos, ¿para nosotros mismos? ¿para el vecino? ¿por un like? Recuerdo la Mónica del pasado ingenua, con su blog en el que ponía sandeces y ¡lo feliz que era! Ahora parece que tenemos que vivir adecuando cada palabra, cada gesto, cada respiración a lo que el mundo se supone que espera de nosotros.

Abogo porque cada cual haga lo que más desee internamente. A veces no es fácil discernir qué es sobre todo cuando te gustan demasiadas cosas o no sientes clara una vocación. Tampoco  se trata de ser, sino de estar, de estar en paz, en calma, sin agobios o con los mínimos posibles, disfrutando de todo cuanto venga...

Siento que estoy en un momento trascendente de mi vida, que ni siquiera puedo contar a  nadie por miedo a no saber explicarme o más bien a que no me entiendan. Son las 18:36 creo que me voy a merendar.



viernes, 23 de octubre de 2020

Hijos del Gamma | Emma Hurtado

  


Hoy vengo con una reseña de Hijos del Gamma (Elixir) un libro que gané en un sorteo en Twitter. Lo he leído en formato ebook, pero podéis encontrarlo en tapa blanda en la web de la editorial que lo publica: ediciones Atlantis. He tardado bastante en leerlo no porque sea una lectura pesada, desde luego, sino porque cuando lo recibí en mayo estaba inmersa en mis estudios y apenas podía leer nada que no fuesen los libros académicos. De todos modos no pude resistirme a empezarlo en aquel entonces y avancé hasta la página 100 más o menos. Lo he retomado hace poco y leído del tirón ya que es una lectura muy fresca y ágil, que además recomiendo a todo aquel que le guste la fantasía, especialmente la fantasía steampunk.


Ficha técnica

Año de publicación: 2020

Editorial: Atlantis

Género: Fantasía Steampunk/ Novela juvenil

Número de páginas: 314

Formato: tapa blanda y digital (en Lektu)

Precio: Tapa blanda (18€) Digital (1€)

Sinopsis

Eretris es la única ciudad superviviente tras una catástrofe en la Tierra.

El Gamma, una energía tóxica para el cuerpo humano habita cada rincón, aniquila la vida a su paso, pero también entrega a los habitantes de Eretris poder. Ellos los denominan dones, habilidades increíbles que brinda a los Hijos del Gamma un poder casi ilimitado. Poder a cambio de sufrir los efectos secundarios de uno de los ocho dones que existen. Así, la paz ha perdurado entre los habitantes; aislados del Gamma por una cúpula que les mantiene a salvo. Sin embargo, cuando se produce una subida de nivel en el nivel del Gamma, el caos estalla.

Lynx, un ladrón que pertenece a una sociedad de ladrones, busca venganza por la muerte de un viejo amigo… Nayra por fin será libre tras llevar toda la vida presa de su don… una profetisa del Santuario escapará de su hogar tras haber sido testigo de una terrible visión… Neriabell busca desesperadamente una cura para el Gamma y Ruby sufre las consecuencias de llevar en Eretris una «P» tatuada en el cuello.

Que el destino de los cinco se una es la última esperanza para Eretris… ¿O quizá es demasiado tarde?


Mi opinión

Me encanta cuando leo un libro y siento que tengo mucho que decir sobre él, eso quiere decir que ha conseguido llegarme. También es cierto que me resulta más complicado ordenar la reseña así que he optado por dividir mi opinión en varias partes: creación del mundo, personajes, obra en conjunto, final, lo que más me ha gustado, lo que menos y puntuación. Agarren sus palomitas porque llevará un rato...


CREACIÓN DEL MUNDO

En Eretris no solo hay magia (Gamma) sino que también hay religión, moneda propia, política y asuntos del poder, estratificación social (clases sociales) y mucha, mucha contaminación. Por momentos el relato me recordó a otras novelas de fantasía ya leídas, pero no me desagrada en absoluto, de hecho es bastante difícil idear algo que aun no esté inventado. En eso destaca Emma que no solo ha denominado su "magia" con otro nombre, Gamma, sino que además le ha agregado unos efectos secundarios, algo nada habitual cuando se habla de magia.

Los ocho dones que otorga el Gamma aparecen conforme lo hacen los personajes, la manera de introducirlos es hábil y tampoco requiere de extensas explicaciones para ello. 

Los pequeños retazos que aparecen al inicio de cada capítulo nos dan una idea de lo que es y no es Eretris, su historia, sus normas, derechos y deberes. Esos retazos le dan un valor importante a la obra y también están puestos con mucho sentido. En el capítulo 1 ofrece una información importante sin tener que introducirla directamente en la narración: 

Contamos con un total de ocho dones que el Gamma nos brinda. No todos los habitantes de Eretris cuentan con uno, sin embargo, el número de Hijos del Gamma ha ascendido a lo largo de los años. Los individuos con dones se dividen en: cronoquinéticos, fugaces, intangibles, mentalistas, sanadores, atmoquinéticos, psicométricos y, por último, los profetas. Capítulo VI de El Gamma en nuestros cuerpos, por el gammógrafo Angus Messina. 

 

La autora ha conseguido crear un mundo nuevo del que tampoco nos revela demasiado, al menos en esta parte, ya que estamos ante una bilogía. A través de esos pequeños fragmentos (que me han encantado) puede explicar asuntos que de otro modo no conseguiría si no fuese a través de los personajes (lo que quedaría un poco forzado) pues toda la narración (excepto el prólogo) está escrito en primera persona. De ello hablaré en la sección de la obra en conjunto. 

El ambiente steampunk se nota en la cantidad de contaminación a la que siempre hay alguna referencia, el humo de las fábricas por ejemplo; y también en los medios de transporte. Es fácil imaginarse caminando por los anillos de Eretris: así ha dividido la ciudad, en tres anillos que conforme se alejan del centro más expuestos se hallan al Gamma. La protección de la cúpula es menor en las afueras, en donde además ubica (estratégicamente) a las clases "bajas" o con menos recursos. Algo que puede resultar manido y que de todos modos funciona bien.

Hay una protesta social que impregna todo el libro desde la enfermedad del Gamma que podría equipararse incluso con la propia pandemia que estamos viviendo actualmente o los intereses cruzados entre poderosos y el pueblo llano.


PERSONAJES

Así como la creación del mundo me ha parecido adecuada, no puedo decir lo mismo de todos los personajes. He leído en otras reseñas que muchas personas se han sentido identificadas con algún personaje (especialmente con Neriabell) o que todos le han parecido distintos... Vayamos por partes.

En mi opinión, los personajes que mejor definidos están son Lynx y Hermana (Zuri más adelante) ya que ambos presentan rasgos que los identifican de manera notable cada vez que intervienen. Lynx se mantiene desconfiado y vengativo durante todo el relato, sus acciones corresponden con su manera de ser o con como se presenta. Zuri se muestra inocente, entrañable, sin maldad desde el primer momento en que aparece y hasta el final. 

No quiero decir que los personajes no puedan evolucionar (que sí) sino que al estar escrito cada capítulo por la boca de un personaje se necesita ser muy hábil para que lo que piensa el personaje no estorbe a sus acciones. A menudo me daba la sensación de que no encajaba cómo se sentía el personaje con lo que hacía después, me refiero a personajes como Nayra, Neriabell y Ruby que por momentos me parecían incluso la misma persona. Aunque estuvieran en escenarios diferentes y con distintas tramas las tres, sus reacciones ante determinados sucesos se parecen demasiado, lo que me llevaba al equívoco muchas veces. 

Creo que el papel de los malos, como el gobernador Gilderoy no se ha explotado lo suficiente (y eso que tiene potencial). Es como si la autora hubiese huido de escribir desde la perspectiva del mal. Como si todo lo que pudiese narrar tuviera que ceñirse a lo que pensaban y/o hacían los personajes principales considerados "los buenos". 

En Eretris siempre ha habido un viejo proverbio: una colmena sin reina, es una colmena condenada. Gobernador Gilderoy

 

OBRA EN CONJUNTO

En la presentación digital de Hijos del Gamma en Instagram presentada por Laura Tárraga, Emma contó que en un principio este libro estaba siendo escrito en tercera persona, pero que llegado un momento -ni más ni menos que cuando ya llevaba 50.000 palabras- se dio cuenta de que no funcionaba, de que sentía a sus personajes lejanos y que no conseguía transmitir lo que sentían, por lo que decidió cambiarlo a primera persona antes de abandonarlo. Me parece algo muy arriesgado y además laborioso cambiar tantas palabras, y creo que es muy complicado escribir en primera persona desde la perspectiva de tantos personajes diferentes. Aunque en algunos casos como cuando "habla" Lynx o Zuri la escritora resuelve bien y los personajes tienen voz propia, siento que los otros que intervienen no están tan desarrollados o tienen carencias que a la larga se nota en el conjunto de la historia. 

En mi opinión, totalmente subjetiva, este libro me hubiera gustado mucho más si estuviera escrito en tercera persona desde el principio. De hecho, el prólogo está en ese tiempo y me gustó y enganchó desde el primer renglón. 

Hay escritores que creen que no pueden plasmar lo que sienten los personajes si no escriben en primera persona (no digo que sea el caso de Emma), sin embargo, es posible usar la tercera persona y como narrador ubicarte dentro del personaje. 

Por otro lado, como narrador omnisciente tienes más ventaja para todo, ver y mostrar algo que los personajes no saben, de esta manera, escribiendo en primera persona te atas demasiado a lo que estén haciendo los personajes. Emma incluso comenta que creó un don por pura conveniencia para que el personaje que lo tiene pudiera saber qué sentía otro personaje sin tener que preguntárselo, solo tocando su piel. De todos modos considero que se puede saber qué sienten los personajes sin tener que decirlo de una manera explícita, dejando que el lector saque sus propias conclusiones, algo que la autora apenas nos deja hacer.

En general, el estilo es limpio y sencillo, con toques de esa fantasía de siempre ya la vez con una nueva invención. Sin duda, estaré esperando por la continuación y la leeré para saber qué ha sido de todos ellos.

EL FINAL

Es un aspecto que siempre señalo y en el que me fijo a la hora de reseñar. En este caso creo que se formó una expectativa de final que luego no se cumple. Al enterarme de que tiene segunda parte cobra sentido que esté hecho de esta manera y aun así no deja de resultar desconcertante que después de toda la buena preparación de la trama nos vaya a dejar así. Tendréis que leerlo y sacar vuestras propias conclusiones.


LO QUE MÁS ME HA GUSTADO

Como ya he dicho los pequeños fragmentos que acompañan a los inicios de capítulo me parecen de lo mejor de la novela además de apropiados y que revelan información importante que tiene que ver con lo que va a ocurrir en el capítulo. También me ha gustado la manera sencilla de narrar de la escritora.

LO QUE MENOS ME HA GUSTADO 

Que algunos personajes no tuvieran peso en la historia (cuando sin duda lo tienen), que se parecieran hasta el punto de llegar a confundirlos y que no llegué a sentir conexión especial con ninguno de ellos. He visto algunos fallos ortográficos o de maquetación como palabras mal puestas que apenas tienen importancia y que seguro ya están corregidos en la siguiente edición que me consta se hizo más adelante. Me sacaba de la lectura también la repetición de conectores como el temido pero y la conjunción pues que sin duda no están mal utilizados, pero es una manía que tengo.


PUNTUACIÓN



Aunque parece que he sacado muchos "fallos" que no son más que apreciaciones subjetivas y fruto de mi propia exigencia como escritora y por ende lectora, es un libro super recomendable, que hará las delicias de lectores/as de fantasía juvenil. Me gusta también que los romances estén en segundo plano, desde luego no es una novela de fantasía juvenil y romántica que sin embargo deja toques muy sutiles de amor. Amoríos sí, pero no son lo importante de la trama. 

Ojalá pronto podamos leer la segunda parte, que según parece sale el año que viene.


miércoles, 21 de octubre de 2020

Los comuneros | Matraca Ediciones

 

Matraca Ediciones me envió este ejemplar de Los Comuneros y me lo merendé en la tarde de ayer. Es la segunda edición (septiembre 2020) de este libro y en esta ocasión incluye algunas novedades que lo convierten en algo muy interesante y original. No es una novela al uso. Cuando termina el relato principal Los Comuneros escrito por Sergio y después de una entrevista al autor por Pepe Cueto, comienzan una serie de relatos que complementan la trama de la historia principal escritos por diferentes autores y autora, de los que hablaré más adelante. Son los llamados Traficantes de relatos y escriben Los Comuneros apócrifos, una suerte de fanfics de la historia principal. Me parece esta una novedad muy interesante que completa la ya de por sí original línea editorial de Matraca. Contiene además un juego con las once ilustraciones que Ana R. Quía realizó para la primera edición y banda sonora.

Ficha técnica


Año de publicación: 2020 (2ªedición)

Edición, paratextos y parailustraciones: Pepe Cueto

Colección: Serie Beee nº16

Género: Literatura Pulp

Banda sonora: David Muñoz Pérez

Revisión: Andrés Ramón Pérez Blanco

Ilustraciones: Nicolás Martínez Cerezo y Ana R. Quía

Maquetación: Fernando Lorente


  
Pincha la imagen para ir a la web de Matraca Ediciones 
Ejemplar en edición bolsilibro: 8€


Sinopsis



Un policía en acto de servicio tiene que infiltrarse en una secta tan atrayante como peligrosa: los Comuneros, una congregación que te ayudará a eliminar de tu vida lo que ya no sirve. Para llevar a cabo su misión el policía Hermann se convertirá en Albert Ducke, un nuevo rico.



Mi opinión


Es una historia corta que me leí del tirón en una sola tarde. No ahonda demasiado en los temas importantes que trata como son las sectas, el canibalismo o la religión, pero aun así es entretenida. No he conseguido empatizar con el personaje principal Hermann ni con su alter ego infiltrado en los Comuneros, en ningún momento sentí al protagonista como alguien por quien temer que le ocurra algo malo (o bueno). Ingrid me inspira ternura desde el primer momento en qué aparece sin embargo su romance no termino de creérmelo. 



Le gustaba su nuevo nombre, significaba noble y brillante



El personaje de Alpha tiene mucha más chicha que, aunque no se deja sentir de una manera memorable, sí que tiene más gancho. Al ser un relato corto más que una novela tampoco hay mucho espacio para un desarrollo óptimo de los personajes, según mi opinión. El final y la cháchara de Alpha me pareció precipitada y en cierto modo decepcionante, poco o nada creíble. No puedo desvelar más sin caer en spoiler.



La explicación de lo que es la secta los Comuneros parece ser una crítica velada al estilo de vida actual y una búsqueda del yo interior que todos llevamos dentro, detrás de capas de consumismo desaforado y excesos que nada aportan. Eso parece al principio, porque al infiltrarse el policía resulta que la congregación es una sociedad estratificada en la que «los de abajo», los novicios han de sufrir una serie de calamidades para poder llegar al siguiente nivel y convertirse en necesarios en donde su vida en los Comuneros mejorará. Aun hay un último peldaño en la escalera de locura que es esta secta: los dadivosos que no son llamados así por mera coincidencia, su nombre tiene una explicación que tendréis que descubrir al leer el libro.



En los Comuneros hay cuatro referencias a relatos anteriores del autor publicados con el título de La promesa y otros relatos de la editorial Buitre Negro, (nos lo cuenta en la entrevista posterior a la historia) el #Sergioverso que dice Pepe Cueto, cercano a los mundos conectados de Stephen King me encanta. Poder jugar aquí y allá con los personajes es algo fascinante, además de que da juego a la hora de promocionar tus obras. 


En general, Los Comuneros me ha parecido una historia entretenida, fácil de leer por su lenguaje claro y conciso. Y aun con todos sus «peros» que tiene bastantes y su abuso de los adverbios terminados en -mente (defecto de correctora el encontrarlos a la mínima de cambio) me deja buen sabor de boca.



Los traficantes de relatos – Comuneros apócrifos


La historia principal mejora mucho añadiendo estos siete pequeños relatos relacionados con la trama. Además de ser una idea muy original que aparezcan en esta edición bolsilibro tan bonita, son un complemento perfecto a las partes que tenían poco desarrollo. Os cuento un poco de qué van los relatos y quién los ha escrito:

La verdad más cruda — Raul Cordero

Nos habla un poco del personaje Alpha y su discurso sobre el innatismo de la religión en la «naturaleza humana». Como antropóloga tendría algo más que decir de este breve relato que da cuenta de la soberbia de Alpha y sus motivos para afirmar que su secta no es una religión, pero como este no es un blog de antropología, me quedo con lo bueno del relato que es el haber desarrollado más la idea de la religión dentro de la historia.

El epicentro de mi guerra — Tamara López
La única «traficanta» nos ofrece un relato bastante crudo. La visión de cómo Hermann rescató a Ingrid de una espiral de droga y destrucción escrito desde la perspectiva de la muchacha. 

Verdeckter Einsatz — Alex M. Saponi
Una breve historia de un policía (o mejor dicho expolicia) compañero de Hermann que ahora regenta un bar al lado de la comisaría.

Una noche de verano — Pepe Cueto

Un relato casi poético con toques Shakeasperianos sobre el canibalismo y el amor. (Es el relato de los traficantes que más me ha gustado por esa aura misteriosa)

La sombra del pianista — David Piulé
El compositor de la banda sonora de este libro nos presenta la triste historia detrás del pianista de Rostro Oculto que llenaba con sus melodías del piano la secta de los Comuneros haciéndola aun más, si cabe, mística y atrayante. 

¿Qué fue de Alger Helbein? — Sergio Salvador Campos
Historia del hijo del ministro, cómo se unió a los Comuneros y lo que hizo (y le hicieron) allí antes de la llegada del policía Hermann.


Deuda entre amigos — Tony Jiménez
Klinsmann y Dieter en una lucha contra el Picahielos. Un relato con tintes de novela negra. Me ha gustado mucho el tono en el que está escrito y solo me recuerda que tengo muy pendiente leer más cosas de Tony. ¡Cuánto antes! 


Puntuación
Valorando en conjunto toda la obra (relatos, ilustraciones, banda sonora, edición y entrevistas incluidas) me parece un libro interesante, único en su especie y del que espero seguir teniendo noticias en el futuro (me he enterado de que el autor anda preparando una segunda parte)



martes, 20 de octubre de 2020

Antica Madre | Edición Anticipada

  


En esta ocasión les traigo una reseña de un libro participante en la iniciativa de Penguin Random House, ANTICA MADRE de Valerio Massimo Manfredi. Es un libro histórico a más no poder que cuenta la historia de la mítica expedición a las fuentes del Nilo en la Roma imperial de Nerón. 

Sinopsis

Numidia, año 62 d.C. El centurión veterano de guerra Furio Voreno encabeza la escolta de una caravana en cuyos carros viajan animales salvajes y seres humanos capturados para luchar en las arenas de la Roma imperial. Entre los cautivos hay una joven llamada Varea. Es orgullosa y salvaje como un felino, puede comunicarse con los animales y Voreno la observa, fascinado.

Los retratos de la joven que el pintor de paisajes ha realizado durante el viaje despiertan el interés del emperador por Varea, que al ser rechazado por la chica la envía a la arena. Mientras tanto, Roma se prepara para una de las mayores expediciones de su historia: el emperador Nerón, a sugerencia de su consejero el filósofo Séneca, planea remontar el Nilo en busca de sus fuentes. Será un viaje más allá de los límites del mundo conocido, una gran maniobra militar que extenderá los dominios del imperio. Voreno y Varea participarán en ella.

Ficha técnica

Año de publicación: 2020

Editorial: Grijalbo (Sello de Penguin Random House)

Formato, páginas: Tapa dura con sobrecubierta, 256

Temática: Novela histórica 

Traductor: José Ramón Monreal Salvador


Mi opinión

La novela histórica no es uno de mis fuertes, menos si se trata de historia de romanos, contra los que no tengo nada pero que tampoco me entusiasman demasiado, sin embargo, reconozco que esta historia de la Roma imperial se hace muy amena de leer y no es espesa. Destaca la construcción de los personajes con los que puedes sentirte identificado aun estando tan lejos en el tiempo.

Es un buen recorrido por la historia de aquella época y se nota que el autor ha trabajado mucho, se ha documentado y lo ha sabido plasmar en el libro. De hecho el autor es un arqueólogo y experto en la antigua Grecia y el Imperio Romano, por lo que no es de extrañar su excelencia en ese sentido.

No es un libro extenso para ser histórico (disculpen los prejuicios hacia estos libros pero me vienen a la mente Los Pilares de la Tierra y su incomodidad a la hora de ser leído -por su grosor-) y sus 256 páginas se hacen incluso cortas. 

Recomiendo este libro SOLO si te gusta mucho la novela histórica y bien documentada, casi una historia real con pocos tintes fantásticos. Sino puede que termines aburrido como una ostra mientras intentas leer este libro.


Porque ha sabido atraparme entre sus páginas a pesar de no ser una lectora de novela histórica. El punto que le falta es un poco más de ritmo narrativo, sobre todo en los diálogos a los que se ve, no le ha prestado tanta atención como al resto de la obra

El autor

Además de arqueólogo y experto en Grecia y Roma, este escritor italiano nacido en 1942 ha publicado un total de dieciséis novelas relacionadas con estas temáticas históricas, cuyas ventas superan los doce millones de ejemplares en todo el mundo. Su trilogía "Alexandros" fue traducida a 38 idiomas y publicada en 62 países.


Su novela La última legión ha sido adaptada al cine bajo la dirección de Doug Lefler, protagonizada por Colin Firth y Ben Kingseley. Una película del año 2007 ambientada en la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d. C.). concretamente en el día de la coronación del emperador Rómulo Augusto.


domingo, 4 de octubre de 2020

VITAE de Andrea G. Dones

  

La autora me hizo llegar su novela y en principio no tenía demasiadas esperanzas de que me fuese a gustar: novela juvenil con vampiros (he sentido casi siempre cierto rechazo hacia este tipo de criaturas, no me preguntes por qué) Sin embargo, debo decir que me SORPRENDIÓ mucho y para bien. 


Ficha técnica

Año de publicación: 2020
Número de páginas: 227
Autora: A. G. Dones
Maquetación y diseño de portada: A. G. Dones
Formato: Tapa blanda y ebook
Páginas: 287
Enlaces de compra: AMAZON Tapa blanda 14,33€ 
Género: Terror/Vampiros/Novela juvenil

Breve resumen (0% spoiler)

Cuenta la historia de Lidia, una joven que sufre un accidente de autobús a los 10 años que le deja secuelas físicas y psicológicas. Además, descubren que tiene una enfermedad, talasemia, por la que debe recibir una transfusión de sangre cada cierto tiempo. Diez años después del accidente empiezan a suceder hechos sorprendentes...

Sinopsis oficial

Morir es inevitable. Pero cuando eres tú quien elige cómo hacerlo, algo de ti mismo permanece vivo para siempre.


En el cementerio de Los Fresnos hay un centenar de nichos vacíos donde deberían descansar las víctimas de una oleada de desapariciones. Lidia, una joven atormentada por un accidente del pasado, lucha contra una extraña enfermedad que parece no dejar de avanzar.
¿Podrá ella devolverles la paz a las almas de los desaparecidos y a las de sus familias?

Mi opinión

Narrada desde la perspectiva única de la protagonista, es decir, en primera persona, esta novela se me ha hecho muy amena de principio a fin. Con un lenguaje nada rebuscado, propio de una chica de veinte años que es lo que es Lidia ni más ni menos. Apenas sin presentaciones de los personajes, la autora logra que te metas en su mundo desde los primeros párrafos. Esa manera sencilla de narrar, y la primera persona del pasado que usa le da un toque maestro a una novela con un aire tan juvenil, para nada típica ni con el clásico romance adolescente. 

De hecho el romance que se presenta aparece progresivamente y sin demasiadas parafernalias, primero como una admiración y luego como un deseo incontrolable. Más parece un deseo mental que carnal o en ocasiones las dos cosas a la vez, más adelante se descubre el por qué. 

La figura de Laura, su amiga y compañera de casa resulta también fundamental, siempre preocupada porque no le pase nada a Lidia. También el papel de la madre de Lidia aunque me hubiese gustado que apareciese más, creo que es un personaje con bastante chicha y desaprovechado, El pobre Samir tiene su momento de gloria que pronto se desvanece. Y las amigas de Laura son usadas para introducir tímidamente una historia de amor para hacer las delicias de aquellos lectores ávidos de encontrar "representación" o "inclusión" en los libros que leen. (Espero no ofender a nadie, no sé cómo explicarlo sin meterme en un berenjenal)  En este sentido, la historia secundaria que presenta este amor no parece metida con calzador (como en otras novelas en las que se nota que están metidas solo por aparentar o ser lo más in de lo in en los tiempos que corren) sino que viene y va sin más. El protagonista masculino, Xavier Cortés tiene un aura de encantamiento que logra traspasar las páginas a través de la mirada de Lidia que lo ve desde un ensoñamiento de paciente-doctor. Esa aura de misterio será resuelta hacia el final del libro de una manera creíble y bien elaborada.


Lo que más me ha gustado de esta novela además del ritmo narrativo, (la leí en dos días, no podía parar de leer porque cada vez que terminaba un capítulo debía empezar el siguiente sin poder dejarlo) es que la autora no desvela nada de la trama, tenemos que ir descubriéndolo junto con la protagonista. Consigue decir sin decir. Eso es muy importante para entretener al lector, el no dar mascado todo el argumento, sino dejar que piense por sí mismo. En ocasiones es evidente que lo que está pasando es por un motivo en particular, por ejemplo las desapariciones misteriosas, sin embargo, al ir de la mano de Lidia todo el tiempo, tenemos que esperar a que ella lo descubra y confirme o desmienta. 

No es sencillo narrar en primera persona ya que te resta poder como escritor al no poder ver desde otros puntos de vista u otros personajes, pero la autora supera con creces ese problema. En ningún momento se echa de menos otra perspectiva o interpretación, todo parece encajar de la manera en qué está contado.

Lo que menos me ha gustado es el final. De repente sentí que toda la personalidad de Lidia se venía abajo o ya no concordaba con la Lidia del principio. Cierto que el personaje va sufriendo (nunca mejor dicho) una evolución durante el transcurso de la novela, pero es demasiado súbito su cambio o al menos así lo percibí. De todos modos, esto no es más que un pequeño "pero" que le puedo poner al conjunto de la novela.

Mi puntuación por todo ello es:

Acerca de la autora

Además de escritora es correctora y neuropsicológa. Puedes encontrarla en TWITTER e INSTAGRAM

En Amazon también puedes ver otras obras de la autora ya publicadas 

¡Muchas gracias por el ejemplar! ¡Y muchos éxitos! 

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