2019

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Este libro me llegó a finales de julio de la mano de Pepa Múñoz y un sorteo en su web www.locuradelibros.com que os recomiendo que visitéis porque es un lugar genial en donde encontraréis reseñas, entrevistas, sorteos y libros, libros y libros ¡una locura de libros! ¡Gracias, Pepa!

En un principio, la sinopsis del libro me llamó mucho la atención, pero he de decir que no consiguió llenarme por completo como esperé que hiciera. He leído bastantes reseñas sobre este libro y la gran mayoría son muy positivas, sin embargo, yo no he conseguido conectar con la historia. 







Autor: ROBERT HILLMAN
Edición: julio, 2019. Publicada por Suma de Letras del grupo editorial Penguin Random House.
Título original: The Bookshop of the Broken Hearted
Traducción: Isabel Murillo 
Sinopsis: 
¿Puede una pequeña librería sanar dos almas rotas?
Tom Hope no piensa que se le dé especialmente bien ser granjero. Solo hace lo que puede: ordeña las vacas, recoge las manzanas, cuida de las ovejas... Tampoco se considera un buen marido porque su esposa lo abandonó y se llevó consigo al pequeño Peter. Pero cuando en su vida aparece Hannah Babel, la alegre y excéntrica mujer que quiere montar una librería en el pueblo, él se atreve a soñar que podrían ser felices juntos.

Sin embargo, en 1968 solo han transcurrido veinticuatro años desde que Hannah llegara a Auschwitz con su hijo pequeño y saliera sola. Y Tom se enfrenta a una batalla contra el dolor y el recuerdo que todavía apenas puede imaginar.

La novela perfecta para quien haya tenido el corazón roto, para quien haya conseguido recomponerlo y para quien se lo ha dejado alguna vez en una librería. 

 MI OPINIÓN:
Vaya por delante que no es un libro de los que suelo leer o al menos no sería uno de los que elegiría de primero en una librería. Basándome solo en la sinopsis: la parte histórica referida a la segunda guerra mundial me interesaba, que hubiera una librería de por medio me fascinaba pero intuía que el libro sería una historia romántica entre Tom y Hannah. Y las historias románticas y yo no tenemos muy buena relación 💔

Sin embargo, cuando comencé a leer me llevé una grata sorpresa. El lenguaje, sencillo y claro, me llevaba de página en página casi sin darme cuenta. Desde el inicio ya se puede apreciar una gran construcción de los personajes Tom y Trudy por parte del autor. Sin pretenderlo, sentí empatía por Tom Hope por todo lo que le estaba ocurriendo y su manera de sobrellevarlo. El autor no se detiene demasiado en la descripción de los lugares en donde transcurre la acción, sino que se deleita con los sentimientos de cada personaje.

En el momento en que aparece Hannah también lo hace la historia de su pasado de camino al campo de concentración de Auschwitz. Muy bien introducida en la trama, por cierto, pero va perdiendo intensidad a medida que avanza la narración. Hannah es un personaje alocado, sin miedo a nada -aparentemente- y arriesgada ya que decide montar una librería sabiendo que no tendrá muchos clientes. Ella confía ciegamente en sus libros y en las posibilidades de los mismos. Hannah lo dice bien claro: Todo libro tiene siempre alguien que lo ame.


Cuando veo dedicatorias personales en los libros, me pregunto quién estará detrás. Tiene que ser alguien muy importante.


La historia romántica no tarda en aparecer (como me temía 🤫) de hecho ya había otra, la de Tom y Trudy contada sin demasiadas parafernalias como a mí me gusta. La de Tom y Hannah sucede de forma muy brusca, da la impresión de que el autor va a construir una historia de amor épica de esas que hacen llorar a los bardos, pero la realidad es que de un párrafo a otro ya están enamorados y se convierten en amantes. Demasiado sencillo (y mira que a mí no me gustan las historias de amores empalagosos y tiernos...) 

Pronto descubrí que lo de la librería no es más que un señuelo para atraer lectores (¿a quién va a gustarle más una librería que a un lector apasionado?) ya que pasa sin pena ni gloria por la novela. Aunque sí que hay referencias a libros clásicos y se percibe el amor que Hannah tiene hacia ellos por sus conversaciones con Tom, apenas tiene protagonismo. Es un ente sin vida, cuando en realidad forma parte hasta del título de la obra; lo que me hacía suponer que tendría más importancia.

La historia de Hannah en el pasado y lo que ocurre desde que entra en el campo de concentración me resultó dura pero no lo suficientemente profunda para sentir una conexión con esa parte de la trama. No he podido ponerme en la piel de Hannah ya que todo sucede demasiado deprisa y de manera entrecortada (el autor introduce escenas del pasado de Hannah en medio de la otra narración) La sensación es que Tom y Hannah no llegan a conocerse del todo porque ella es reticente a contarle su pasado, pero el lector sí que lo sabe y es tan superficial que no entiendo a Hannah y su temor. Sin embargo, sí he logrado conectar con Tom Hope, con su manera de ser, su amabilidad, su paciencia y  dedicado a lo que quiere en cuerpo y alma. 



Estos detalles marcan la diferencia 🌳






El libro en general es como un "quiero y no puedo". Se nota que la intención del autor era crear una historia profunda, tanto de amor (aunque atípica) como otra ambientada en la segunda guerra mundial, así como lo que está sucediendo con la ex mujer de Tom, Trudy y su hijo Peter (personaje que podría haber sido explotado mucho más, según mi parecer). Todas estas partes las he encontrado demasiado ligeras y no he conseguido profundizar demasiado en ninguna de ellas.

Por momentos, me aburrí bastante y debo reconocer que eché mano de la lectura en diagonal. Todo lo bueno sucede en las últimas cien páginas que me leí del tirón. El cambio en la personalidad de Trudy me parece surrealista e inesperado porque dicha personalidad parece firme y de ella apenas se habla para entender ese cambio así de repente. Lo que ocurre casi al final con Trudy fue una sorpresa, el único momento de la historia que consiguió arrancarme un sincero ¡oh! 

Leyendo las otras críticas parece que la mía será bastante "unpopular opinion"

Sé que a muchas personas les ha gustado este libro, y es que, para alguien menos exigente que yo en cuanto a lecturas, puede llegar a ser una historia tierna y memorable. Si estás esperando encontrar una historia de amor romántica pastelosa a más no poder, este NO es tu libro; si buscas pasar un rato agradable y sumergirte en dos historias diferentes (presente y pasado) bien hiladas con alguna sorpresa inesperada y algunos toques de amor del bueno, entonces te gustará. 
Recomiendo su lectura porque tiene un ritmo ágil, la traducción me ha gustado y cumple con su función de describir una Australia rural de finales de los años 60.


PUNTUACIÓN:
4/5

LO MEJOR: 
Tom Hope, un personaje del que me acordaré y que construí en mi mente como alguien memorable.
LO PEOR:
La poca profundidad de las historias. Podría llegar a ser un libro inolvidable por todas las características que reúne (un pasado duro, ambientada en la posguerra, con una librería de por medio, un amor atípico y unos personajes bien construidos) pero se queda en una historia sin más que no me gustaría releer. 

Sobre el autor...



No he encontrado mucha información sobre el autor pero si sabéis inglés, podéis visitarlo en su página web.


Es un escritor australiano que saltó a la fama en 2004 tras la publicación de su obra autobiográfica "The Boy in the Green Suit" con el que ganó el National Biography Award. 

Os dejo el enlace a una entrevista que le hicieron este mismo agosto en Todoliteratura.es  en la que habla precisamente del libro "La librería de los corazones solitarios"

Y hasta aquí la reseña de hoy que finalmente me ha quedado bastante densa 😬 Me gustaría hablaros más de la editorial y del grupo editorial Penguin Random House pero eso será para la próxima.
¡A más ver, lindos monicantes!
  
Cuando está en tu mano el decidir qué hacer o qué no hacer, la duda avanza solitaria haciéndose notar en las largas noches en vela.
Durante el día la duda acecha en forma de constantes pensamientos de terror ante lo desconocido y en ocasiones se transforma en alegría desmedida ante lo que está por venir.
Decidir, tomar una decisión sopesando los pro y los contra...  ¿Podemos en realidad vislumbrar lo que ocurrirá en el futuro tras nuestra decisión sea esta cual sea? Mis más sinceras disculpas, pero creo que la respuesta es no.
Haremos miles de especulaciones, valoraremos las consecuencias de elegir uno u otro camino para avanzar, pero lo que suceda tras nuestra (in)decisión queda en manos de nosotros mismos, pues continuamos decidiendo aún cuando creemos haber elegido.
La vida es un sendero de (in) decisiones.
   

Nos aburrimos de la gente porque hoy en día nos conocemos demasiado rápido:
 
 "Hola, ¿me das tu instagram? ¿tu facebook? ¿tu whatsapp? (¿tu vida?)"
Si la respuesta es afirmativa tendremos ante nosotros un mundo lleno de información sobre esa persona a la que acabamos de conocer.
Fotos, gustos musicales, orientación sexual, preferencias religiosas, cine, estudios, trabajo, edad, lugar de residencia, pais de origen, amigos en común, amigos en total, más fotos y fotos y fotos.  Las fotos en sí mismas ya dicen mucho.

Si conocemos a una persona que usa facebook a menudo (u otras redes sociales) en un par de días nos pondremos al tanto de prácticamente toda su vida.        

Claro que su pasado tal vez no aparezca reflejado en las redes sociales, siempre nos queda eso por descubrir -a veces ni eso-.
Lo genuino de conocer a alguna persona nueva es ir descubriendo poco a poco como es, como se comporta, cuales son sus reacciones ante cualquier situación.

 Si todo eso lo descubrimos en dos o tres imagénes o frases de filosofía barata que esa persona cuelga en su muro nunca sabremos quién es realmente. Porque muchas personas creen que están de acuerdo con esas frases que comparten, pero en su día a día sus actos son lo contrario a lo que supuestamente alaban de ese contenido vacío. Las frases que se aplican a ellos mismos o a su alrededor no concuerdan con sus actos posteriores.

Nos saturamos de la gente porque la información nos cae como una avalancha de nieve, nos entierra entre millones de datos que a veces incluso preferiríamos no conocer. A menos que la otra persona -o tu mismo- sea lo suficiente interesante como para poder hablar de cualquier tema que no sea el gusto a la hora de elegir una película o las aventuras del último viaje, nos cansaremos de una persona si miramos su facebook (u otros)en 2.0 segundos.
  
Uno tiene la impresión de estar viviendo dentro de un remolino de horas, minutos y segundos que envuelven todo a su paso. 

De pronto un día piensas:
"Qué rápido pasan los días" y sin embargo el día o la noche anterior parecen lejanas.
Que extraña cosa es el tiempo. Sólo existe porque lo medimos.

Echas la vista atrás y da la impresión de que han pasado tantos acontecimientos, importantes o no... pero en realidad, la vida es efímera como el canto de un pájaro en un atardecer cualquiera.




TEMBLOR


La tierra tembló por segunda vez y fue entonces cuando supo que no estaba soñando. Era real, el terremoto ocurría allí mismo en aquel preciso momento. Rogó al cielo que si la tierra iba a abrirse bajo sus pies, lo hiciese antes de que el corazón se le saliese del pecho. Éste palpitaba acelerado por el miedo y la incertidumbre de no saber que estaba pasando, las pulsaciones subían con cada sacudida de la tierra. 
Oía ruidos estruendosos que aunque sonaban lejos parecían estar sucediendo a su lado dentro de la tienda de campaña, de haberse quedado en la ciudad esa noche, lo más probable es que ahora mismo estuviera debajo de los cascotes de su piso.

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