2014

Blog

Últimas entradas

  <<Dicen que en la vida tienes que hacer tres cosas antes de morir: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro>>





   En mi pensamiento no-futuril (expresión de cosecha propia que viene a significar básicamente "no pienso en el futuro porque quién sabe qué demonios pasará), no aparece (de momento) la idea de tener un hijo. Hace años decía que jamás tendría hijos, hoy en día digo que a menos que cambie la situación que tengo no los tendré, y si la cosa mejora quisiera adoptar antes de tener uno propio. 
En cuanto a plantar un árbol es un gesto bien sencillo que se puede hacer con facilidad (otra cosa es tener la paciencia y cuidarlo mientras crece, seguramente moriré sin ver a mi árbol echar hondas raíces, pero es lo de menos). El caso es, se puede hacer, se debe hacer. Lo haré en algún momento.
¡AH! Escribir un libro...eso si es tarea complicada ... 
No recuerdo el momento exacto de mi vida en qué comencé a escribir historias, puede que ya lo hiciera desde bien pequeña y si es así no tengo ni idea, solo sé que me gustaba leer y escribir (caligráficamente hablando) en el colegio. 
Recuerdo sin embargo que ya con ocho, nueve o diez (quizás con más) escribía historias de terror para mi hermana, aunque solo fuesen dos párrafos. Un día escribí la historia más larga de la que fui capaz, se titulaba "Tommy el que nunca duerme" y trataba de un niño que se quedaba en coma por culpa de su amigo y en el coma veía cosas extrañas y seres monstruosos. 
Ahora, al escribir esto me doy cuenta que siempre he tenido una extraña relación con lo paranormal, sobre todo de misterios de la muerte y la vida fantasmal, tal vez ayudada como no, de las lecturas que hacía de mi querido y amado Stephen King.
Un buen día abandoné la historia de Tommy ¿por qué? Aún la tengo por ahí en una libreta abandonada y claro que lo que es la prosa del texto no ganaría ningún certamen serio, pero y ¿la idea? ¿De dónde surgió? ¿Por qué la dejé de lado? ¿Qué ocurrió? No lo sé. 
Pero sé que hoy en día muchos años después de ese primer contacto con la escritura sigo intentando terminar alguna historia de las que tengo empezadas (sin mucho éxito que digamos) 
Se podría decir que mi problema es que un libro supone mucha dedicación y esfuerzo, y constancia, y valor, puede que tenga unas ideas maravillosas y que nazcan al primer contacto de mis dedos sobre el teclado. Sin embargo, el no ver resultados inmediatos de mi creación, el tener que avanzar en la historia pensando que lo ya escrito está mal y como no, mi falta de constancia, hacen que termine dejando todo a medias.
Me fascina empezar nuevos proyectos, poner el cerebro a funcionar a la mínima oportunidad ... 
Aunque quiero centrarme y de una vez poder decir 
¡HE ESCRITO UN LIBRO!




Como ya avanzaba en otra entrada de este blog, no soy una persona constante. El sólo hecho de pensar en constancia hace que mi mente opine que jamás podré serlo y eso me entristece. Puede que para algunas cosas tenga la suficiente capacidad como para ponerme en serio y sacarlas adelante, pero vaya si me cuesta.
En la escritura la constancia me abandona progresivamente, no es algo premeditado, surge sin más.
Puedo combatir a mi cerebro aunque en ocasiones él gana la partida por testarudo y cómodo.
Más que nada es comodidad, soy consciente mas no constante.
No hay peor sensación -pienso yo- que darse cuenta de algo y no poder poner remedio por más que se intente. Tal vez no lo intente con toda la profusión que debería. Incluso debería eliminar ese "tal vez" porque esa es solo otra excusa de mis amados sesos cerebrales y mi querida materia gris.
Si no me percatase todo sería más fácil, no me sentiría un fracaso galopante en el ámbito de la escritura y aunque ésta sólo sea para mi considerada como un hobby,  sé que en el fondo me gusta tanto como para dedicar mi vida a ella.
De nada sirve darme sermones internos si a los dos días ya se me han olvidado y abandono todo como si nada ... Me siento culpable, sí, y ¿me importa? No realmente.
¿De qué me sirve conocer o leer técnicas que ayudan a alejar la inconstancia? ¿En que me ayuda saber que le pasa a la mayoría de la gente? En realidad, de nada vale.
Me he rendido. He perdido la fe en mi misma, necesito que alguien me ponga una fecha límite de entrega, unos horarios y plazos. Presión y más presión. Si eso ocurre ¿llegará el agobio? Es posible ¿o es sólo otra excusa más del testarudo "brain"? Seguro.
La teoría me la sé muy bien, veamos que tal se me da la práctica.
<<Hoy empiezo con la técnica del pomodoro>>
 
  En el mundo de Yupi nada es lo que parece. 
   Allí, los sueños se confunden con la realidad, y la realidad es sueño. No ocurre nada porque sí, se explica todo con un "no pasa nada" .
    En Yupi no existen los problemas y si existen se ignoran, de ese modo se evitan y no nacen.
   Trónity y Troneo tienen la misión de despertar a los habitantes de Yupi, pero no es una tarea sencilla ya que éstos se resisten, alegando a su favor que allí son más felices.
   La pregunta es ¿se vive mejor en la ignorancia? Ignorancia es lo que abunda en Yupi, y no por falta de conocimientos, sino por falta de "querer saber", que es bien distinto.
   Uno no quiere saber que es infeliz porque en el momento en que lo sepa lo será. Y ocultando la infelicidad ¿se puede ser feliz? Parece que en Yupi así es.
   El no pensar ... una tarea de lo más irrisoria, ya que por nuestras mentes pasan millones de pensamientos al día e incluso durante la noche. ¿Y en Yupi? En Yupi los pensamientos están restringidos, se fulminan las conexiones neuronales para que no conecten de ninguna manera con la zona de pensar, porque eso sería horrible para los "yupienses".
   Ellos prefieren vivir ignorando la realidad, soñar con metas imposibles que relajen su paz interior.
   "Todo va bien" se repiten a sí mismos "Todo va bien".
   Sin embargo no todo va bien, un yupiense puede estar toda la vida esperando que le caiga del cielo una lluvia de millones de la lotería y mientras espera tal suceso se limita a no hacer nada, pues cuando llegue el dinero "Todo irá bien". ¿Y qué pasa mientras no llega? Sobreviven como pueden creyendo que en la vida les devolverá todo lo que ellos han hecho por ella. ¿Y que han hecho exactamente? Nada. Ver pasar los minutos, las horas y los días, esperando a que acontezca algo sorprendente pero sin tener que moverse mucho para conseguirlo.
   Oh la pereza ... ¿Para qué hacer esto si no voy a conseguir nada? ¿Para qué? En Yupi, los habitantes prefieren morir de hambre que pedir ayuda o salir a buscarla por sus medios.
   Trónity y Troneo no saben que más hacer, sus consejos caen en saco roto, los yupienses dicen: "Sí, voy a cambiar", pero siempre es mentira, una y otra vez tropiezan en la misma piedra y continúan viviendo la realidad a su manera, esa manera en la que no importa lo que ocurre a tu alrededor pues como no: 
   "Todo va bien"

Contacto

Envíame un mensaje
He leído y acepto la política de privacidad

Para cualquier sugerencia, idea o colaboración o simplemente para saludarme. ¡Gracias por el interés!

  • infomonikaferen@gmail.com