julio 2019

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Cuando está en tu mano el decidir qué hacer o qué no hacer, la duda avanza solitaria haciéndose notar en las largas noches en vela.
Durante el día la duda acecha en forma de constantes pensamientos de terror ante lo desconocido y en ocasiones se transforma en alegría desmedida ante lo que está por venir.
Decidir, tomar una decisión sopesando los pro y los contra...  ¿Podemos en realidad vislumbrar lo que ocurrirá en el futuro tras nuestra decisión sea esta cual sea? Mis más sinceras disculpas, pero creo que la respuesta es no.
Haremos miles de especulaciones, valoraremos las consecuencias de elegir uno u otro camino para avanzar, pero lo que suceda tras nuestra (in)decisión queda en manos de nosotros mismos, pues continuamos decidiendo aún cuando creemos haber elegido.
La vida es un sendero de (in) decisiones.
   

Nos aburrimos de la gente porque hoy en día nos conocemos demasiado rápido:
 
 "Hola, ¿me das tu instagram? ¿tu facebook? ¿tu whatsapp? (¿tu vida?)"
Si la respuesta es afirmativa tendremos ante nosotros un mundo lleno de información sobre esa persona a la que acabamos de conocer.
Fotos, gustos musicales, orientación sexual, preferencias religiosas, cine, estudios, trabajo, edad, lugar de residencia, pais de origen, amigos en común, amigos en total, más fotos y fotos y fotos.  Las fotos en sí mismas ya dicen mucho.

Si conocemos a una persona que usa facebook a menudo (u otras redes sociales) en un par de días nos pondremos al tanto de prácticamente toda su vida.        

Claro que su pasado tal vez no aparezca reflejado en las redes sociales, siempre nos queda eso por descubrir -a veces ni eso-.
Lo genuino de conocer a alguna persona nueva es ir descubriendo poco a poco como es, como se comporta, cuales son sus reacciones ante cualquier situación.

 Si todo eso lo descubrimos en dos o tres imagénes o frases de filosofía barata que esa persona cuelga en su muro nunca sabremos quién es realmente. Porque muchas personas creen que están de acuerdo con esas frases que comparten, pero en su día a día sus actos son lo contrario a lo que supuestamente alaban de ese contenido vacío. Las frases que se aplican a ellos mismos o a su alrededor no concuerdan con sus actos posteriores.

Nos saturamos de la gente porque la información nos cae como una avalancha de nieve, nos entierra entre millones de datos que a veces incluso preferiríamos no conocer. A menos que la otra persona -o tu mismo- sea lo suficiente interesante como para poder hablar de cualquier tema que no sea el gusto a la hora de elegir una película o las aventuras del último viaje, nos cansaremos de una persona si miramos su facebook (u otros)en 2.0 segundos.
  
Uno tiene la impresión de estar viviendo dentro de un remolino de horas, minutos y segundos que envuelven todo a su paso. 

De pronto un día piensas:
"Qué rápido pasan los días" y sin embargo el día o la noche anterior parecen lejanas.
Que extraña cosa es el tiempo. Sólo existe porque lo medimos.

Echas la vista atrás y da la impresión de que han pasado tantos acontecimientos, importantes o no... pero en realidad, la vida es efímera como el canto de un pájaro en un atardecer cualquiera.




TEMBLOR


La tierra tembló por segunda vez y fue entonces cuando supo que no estaba soñando. Era real, el terremoto ocurría allí mismo en aquel preciso momento. Rogó al cielo que si la tierra iba a abrirse bajo sus pies, lo hiciese antes de que el corazón se le saliese del pecho. Éste palpitaba acelerado por el miedo y la incertidumbre de no saber que estaba pasando, las pulsaciones subían con cada sacudida de la tierra. 
Oía ruidos estruendosos que aunque sonaban lejos parecían estar sucediendo a su lado dentro de la tienda de campaña, de haberse quedado en la ciudad esa noche, lo más probable es que ahora mismo estuviera debajo de los cascotes de su piso.

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