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Cinco razones para no dejar que la IA escriba tu novela


Mucho se habla y se escribe sobre las inteligencias artificiales últimamente y hoy vengo a dar cinco motivos por los que no utilizar la IA generativa de texto para escribir una novela. Creo que las razones tendrán suficiente peso para que cualquier escritor, que aprecie su obra, lo entienda, pero por si acaso debo hacer una pequeña aclaración antes de empezar: no soy una anti IA (bueno, un poco sí, pero tal vez solo en lo creativo) Entiendo su uso para cuestiones organizativas o incluso como manera de desatascarse en un bloqueo o realizar una tormenta de ideas en busca de inspiración. Aquí me referiré a su uso para escribir como tal, es decir, decirle al ChatGPT o al Gemini un prompt para que escriba la novela soñada y dejar que lo haga (o utilizar fragmentos íntegramente escritos por la IA)

Me dedico a hacer informes de lectura y en los últimos meses, me he encontrado con ciertas anomalías que se repiten y he confirmado con varios autores/as el uso de la IA para la escritura (no para la estructuración) 

He desarrollado una especie de detector de IA, que hasta el momento no ha fallado (confirmado por los propios autores) Hay casos en los que es muy sencillo descubrirlo y otros en donde son pequeñas pistas, como la construcción de frases. Un escritor humano escribe las frases y párrafos de múltiples maneras y la IA repite patrones, porque así la han entrenado. Basándose en millones de datos de lo que debería contener una historia de tal género, ella replica y escribe como se supone que tendría que ser. (En todo momento me refiero a las versiones gratuitas de las IA generativas de texto que todos conocemos) 

La IA no puede escribir libros completos (argumento que esgrimen algunos como defensa) pero sí fragmentos extensos y agrupaciones de ideas. Que es falible es evidente, pero hay quien cree que su texto «mejora» al utilizarla, cuando en mi opinión, es todo lo contrario.

1. Un escritor ama escribir

Este motivo tal vez debería ser el único, la verdad. Que un escritor prefiera que una máquina haga su trabajo solo me dice dos cosas: una, el escritor es vago y tramposo, dos, el escritor no es tal, no tiene herramientas para escribir un buen texto. A escribir se aprende escribiendo, reescribiendo, probando, experimentando, equivocándose y leyendo, pero no pidiéndole a una IA que sustituya la labor primordial del escritor: escribir. Perderse ese acto es inconcebible para quienes amamos la escritura, incluso si no es fácil, con bloqueos y quebraderos de cabeza y miles de errores con o sin solución, así es como se mejora.

Quien ama escribir quiere escribir, necesita escribir, no dejar que otro lo haga por él.

Me comentaba una escritora que usa la IA cuando no encuentra las palabras apropiadas para describir un sentimiento o para no repetir lo que ya está muy manido (se refería a la frase «tener mariposas en el estómago») Quería expresar eso mismo, pero con otras palabras, entonces se lo pidió a la IA y después lo arregló y modificó a su estilo.  

Esta fue mi respuesta: si no sabes cómo escribir un sentimiento con otras palabras es que necesitas estudiar más sobre escritura y sus técnicas, hacer algún curso o simplemente seguir escribiendo hasta conseguirlo. Si dejas que alguien lo haga por ti, no aprendes nada, solo a modificar lo que el otro escribió. Al final terminarás pidiéndole que te escriba párrafos completos, porque perderás la capacidad de escribir por ti misma.

2. El proceso creativo

Escribir un libro no es solo escribir. Si el escritor quiere prescindir de la escritura no lo entiendo, pero menos aún que se salte el proceso creativo. Cada quien tiene el suyo propio y no vale generalizar, pero al menos hay: una búsqueda de ideas, poner en marcha la imaginación, una estructuración, pruebas y mejoras sobre la marcha, creación de mundos y personajes… ¿Dónde queda todo eso si la IA lo hace en dos segundos? 

Escribí el otro día un post mientras tomaba mi café de la mañana, que despierta a todas mis neuronas y las pone a trabajar. Para mí que un escritor delegue en una IA generativa de texto su labor significa que en realidad no le gusta escribir o no sabe hacerlo. Y con el proceso creativo ocurre lo mismo. Querer ver solo el resultado sin ningún esfuerzo más que teclear un prompt «perfecto» para mí no tiene cabida en ninguna parte de las actividades artísticas (escritura, ilustración, pintura, cine...) Y como decía en mi reflexión mañanera, aquellos que no entienden a qué me refiero creerán que soy una hater de las IA, pero no es cierto. No es odiar el progreso, es amar el proceso. 

Las IA de texto son generativas, no creativas. No necesitan pasar todo ese proceso, porque su «pensamiento» es instantáneo, no se bloquea, no se frustra, es «perfecta», combina patrones aprendidos y construye textos que estadísticamente «funcionan».

 3. Frases huecas y vacías

La generación de frases huecas, vacías y abstractas es quizás el recurso más pobre (y repetitivo) de la IA generativa de texto. Son frases correctas desde una perspectiva gramatical, pero podrían estar en cualquier historia y funcionar, lo que viene a significar que no dicen nada, son genéricas y no aportan una información concretar para la trama, son meros adornos. Parecen literarias y muchos incautos le piden a la IA que escriba unos párrafos y se maravillan, «oh, qué bien suena eso». No es cierto. Las IA no escriben desde una perspectiva de expresión como tal, no necesitan expresar nada, solo combinan palabras que encajen con un estilo literario (el que le pida el creador del prompt) buscando encajar en lo que se espera de ellas: escribir un texto literario. 

4. Repetición de ideas y estructuras

Y además hay otro riesgo añadido: la IA repite fórmulas constantemente. Hay una que veo por todas partes, incluso en los post de redes sociales. Es la construcción de la frase «No es por esto, es por lo otro». Es decir, una negativa seguida de su afirmativa, a veces la afirmativa introducida por un «sino». 

Algunos patrones frecuentes:

  • “No X…, sino Y.”
  • “Como si…”
  • “No de una forma cualquiera, sino…”
  • “Era más que…, era…”
  • Comparaciones vacías cada pocos párrafos.

A la IA también le gustan mucho los «cómo» y las metáforas, debe creer que eso funciona y hace más humano al texto. El problema es que utiliza la fórmula todo el tiempo con ese tono grandilocuente que esconde su poca pericia, en realidad. El resultado es un texto artificial y monótono que dice lo mismo una y otra vez con distintas palabras. Genera un ritmo plano que simula una solemnidad que no existe si se compara con lo que se quiere decir. Un escritor humano no está todo el tiempo intentando sonar «literario», que es lo que hace la IA.

5. La IA no imagina

La IA escribe porque puede hacerlo o porque alguien se lo pide, pero no es una necesidad para ella. No hay una imagen que se repite en su mente, ni una idea que la despierta de madrugada. No imagina nada, solo combina palabras en busca de un resultado perfecto para quien se lo pide. 

Cuando alguien utiliza una IA para escribir una novela, aunque diga que es una ayuda, en realidad está renunciando a esa necesidad de escribir. Es algo que surge en las entrañas (y si suena demasiado romántico, que suene). Quieres crear un mundo, verlo nacer, que se mueva, sacudirlo todo con la imaginación. Y la imaginación para mí no es decirle a la IA "dame una idea para un libro de fantasía porque ahora no se me ocurre nada"; es que si no se te ocurre nada es que a lo mejor no tienes la necesidad de escribir nada. 

Siempre se notará quién escribe porque necesita hacerlo y quién escribe solo porque puede hacerlo. Puede que me quede sola en esta colina desde la que observo el avance, hacia dónde se dirige la creación (antaño símbolo de la humanidad) ¿Renuncio al progreso tecnológico? No. Defiendo el proceso creativo como un acto puramente humano. 


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