Reddit - Handwriting ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Philip K. Dick

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Philip K. Dick


Eso es justo lo que se preguntaba Dick allá por el año 1968, fecha en la que se publicó esta novela de ciencia ficción distópica, que se convertiría años más tarde en todo un éxito por la adaptación de Ridley Scott: Blade Runner. Cabe recordar que la película (escrita por Hampton Fancher y David Webb) está basada parcialmente en la novela, por lo que hay muchas diferencias. Pero aquí no voy a hacer una comparación entre libro y película, sino comentar lo que más me ha gustado y lo que menos. El título ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? es toda una declaración de intenciones. Tiene mucho peso en lo que Dick quiso simbolizar en ese futuro imaginado situado en 1992, para nosotros pasado, aunque en otras ediciones se replanteó como 2021) en donde la Tierra está casi vacía después de la Guerra Terminus. 

El lector despistado que se acerque a la obra de Dick en busca de un Rick Deckard (en la mente siempre como Harrison Ford si se ha visto la película antes) que se pasea por la ciudad entre letreros de neón y modernidades, no lo va a encontrar aquí. La mayor preocupación del cazarrecompensas Rick en el libro, es saber si el dinero que va a ganar por retirar androides, será suficiente para comprar un animal de verdad, y no sintético.

Así es, en la terraza de Rick e Iran (su esposa) hay una oveja eléctrica. La manera de guardar las apariencias en ese futuro.

Rick se vistió para salir al exteriro, incluido el modelo Ajax de la bragueta de plomo Mountibank, y subió a la azotea cubierta de hierba donde «pastaba» la oveja eléctrica. Donde ella, sofisticada pieza de ingeniería que era, mordisqueaba algo, con simulada satisfacción, engañando al resto de los inquilinos del edificio.

Y esa oveja es la clave: ¿sueñan los androides con poseer una oveja eléctrica o tal vez sueñan con ser dueños de un animal real? Los animales y la naturaleza apenas existen en la Tierra casi destruida. Esos últimos vestigios son tratados como un símbolo de la humanidad que alguna vez reinó y pobló nuestro planeta. Ahora los que no pudieron irse de la Tierra desean tener dinero suficiente para comprar un animal de verdad, o se pasan el tiempo viendo en la televisión al Amigo Buster. En este mundo no hay mucho más que hacer. Bueno, tal vez rezarle a Wilbur Mercer, un honbre que vivió antes de la guerra, líder del mercerismo, un movimiento religioso y filosófico de la sociedad postapocalíptica.  Los merceristas utilizan cajas de empatía para compartir con los demás sentimientos buenos y malos. 

La novela comienza con una discusión entre Rick e Iran porque el primero no ha regulado bien el climatizador del ánimo: el Penfield. Iran vive en un estado de depresión (también el propio Rick, en el fondo solo lo mueve el deseo de tener ese animal verdadero) gestionado por ese climatizador que inyecta ánimo o lo quita. Aquí se presenta una lectura pesimista del futuro y por eso se cataloga en distopía esta novela. Hay quien habla incluso de la corriente dickiniana (no confundir con dickensiana) el universo construido por el autor, realidades inestables, control social en sociedades autoritarias o manejadas por grupos religiosos, paranoias y por supuesto androides.

Para crearlos e imaginarlos, Philip K. Dick seguramente se inspiró en otros autores como Isaac Asimov y su famosa ley robótica, aunque Dick se aleja un poco de esos robots racionales de Asimov y se pregunta si llegará un momento en el que resulten indistinguibles de los humanos (de ahí también la pregunta del título). Los androides Nexus 6 ya son capaces de esquivar los test de empatía (Voight-Kampff) por lo que Rick se enfrenta a problemas morales y éticos para darle caza, llegando incluso a preguntarse si él mismo podría ser un androide. Los Nexus 6, más avanzados que sus anteriores versiones, huyen de Marte para intentar una vida mejor en la Tierra y por ello existen los cazarrecompensas como Rick, a camino entre un policía y un 

El mundo en decadencia presentado por Dick incluye coches voladores y edificios ruinosos en donde sobreviven también los cabeza hueca, humanos con daños mentales severos producidos por el polvo radiactivo. Sus capacidades emocionales son escasas y Dick se vale de Isidore para presentarlos muy bien y que nos hagamos la inevitable pregunta de que si los androides serán capaces de sentir más allá de su programación. Los humanos deteriorados funcionan como contraste frente a los androides. 

Los temas de esta novela van desde la empatía, la deshumanización por la tecnología, las apariencias, las guerras, el futuro, la colonización de otros planetas, la religión, filosofía, y la importancia de preservar nuestro mundo. Sin embargo, los personajes no destacan ni por su profundidad ni por sus acciones. La trama es bastante lineal y con pocas sorpresas. Es una novela que se lee rápido y pueden dársele varias lecturas según los temas que toca, pero que tampoco me entusiasmó (dejando de lado esa nisteriosa visión que Dick tenía de lo que serían los años noventa) 

⭐⭐⭐  / 5 

Lo que más me gustó: la manera en la que empieza, sin sobre explicaciones, dejando al lector que imagine ese futuro, más que describirlo con eternos párrafos.

Lo que menos me gustó: es bastante lineal y ni el final sorprende. 

Philip K. Dick

Acosado por problemas mentales y por el consumo desenfrenado de drogas, el propio K. Dick, declaró en una convención de ciencia ficción que creía que su vida era una simulación y que era capaz de verse a sí mismo en diferentes realidades. Toda su vida fue un cúmulo de obsesiones, trastornos, intentos de suicidio y relaciones complejas con las mujeres. Maestro de la manipulación, logró incluso que en medio de una crisis paranoica personal fuera su esposa la que ingresara en un hospital psiquiátrico y no él. (Historia - National Geographic)

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