TEMBLOR


La tierra tembló por segunda vez y fue entonces cuando supo que no estaba soñando. Era real, el terremoto ocurría allí mismo en aquel preciso momento. Rogó al cielo que si la tierra iba a abrirse bajo sus pies, lo hiciese antes de que el corazón se le saliese del pecho. Éste palpitaba acelerado por el miedo y la incertidumbre de no saber que estaba pasando, las pulsaciones subían con cada sacudida de la tierra. 
Oía ruidos estruendosos que aunque sonaban lejos parecían estar sucediendo a su lado dentro de la tienda de campaña, de haberse quedado en la ciudad esa noche, lo más probable es que ahora mismo estuviera debajo de los cascotes de su piso.